
Actualmente el impacto generado
por la expansión urbana hacia un modelo de ciudad dispersa, ha degradado la
calidad de la movilización en cuanto al factor tiempo.
La movilidad en las ciudades fue
confiada a los automóviles, se diseñaron calles y espacios para su circulación
y estacionamiento menospreciándose al viandante y, en gran medida el transporte
público. El aumento de la población ha incrementado el volumen de
desplazamientos, y esto ha llevado a la sobresaturación de la circulación en
los ámbitos urbanos (Cerda-Instituto, 2010) .
El Instituto Cerda (2010)
específica que los agentes que
interactúan en la movilidad urbana son:
El viandante: es el elemento básico de las áreas urbanas. Los ciudadanos se desplazan sobre todo a pie,ya sea desde su punto de origen hasta el destino.
La bicicleta: es otro modo de transporte sin afectación medioambiental. Ya sea como transporte habitual o de ocio, requiere u espacio propio, protegido de los vehículos motorizados e incluso de los viandantes.
El transporte público en superficie (autobús y tranvía): este tipo de transporte requiere su propio espacio en las ciudades; su gran capacidad lo hace ideal para desplazamientos en entornos de alta densidad en los que sería imposible desplazarse en vehículo particular.
Transporte público soterrado (metro): es un modo de transporte masivo, ahorra un gran volumen de movilidad en superficie y, por sus características, no interfiere en la vía pública.
El vehículo privado era, hasta hace pocos años, el gran protagonista de la movilidad urbana en las ciudades, y la principal razón de ser de las calles y las zonas de aparcamiento.
El modelo del
vehículo privado, se ha revelado ineficiente y poco sostenible, llena mucho
espacio con un bajo índice de ocupación, principalmente genera contaminación
atmosférica y acústica. Pese a todo, es y seguirá siendo un medio que cubre
necesidades que otros modos de desplazamiento no pueden cubrir (trayecto puerta
a puerta, disponibilidad a cualquier hora, relativa capacidad de carga, etc.),
por esta razón, las políticas actuales tienden a promover su utilización
racional más que a restringir su empleo (Cerda-Instituto, 2010) .